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Akali
Titulo: el Puño de la Sombra

la Asesina Silenciosa (EUW)

la Asesina Furtiva (LAN/LAS)

Afiliación: Bien
Lugar de Nacimiento: Jonia
Residencia: Jonia
Atributo Principal: Asesino
Atributo Secundario: Luchador
Rewardicons rp: 790 RP
Rewardicons be: 3150 EA
Campeones Relacionados: JhinSquareKennenSquareShenSquareZedSquare
Datos del Campeón
Especie: Humana
Voz Original: Laura Bailey
Doblaje Latino: Norma Echevarría
Doblaje Español: Inés Blázquez
Color de Pelo: Negro
Color de Ojos: Cafés
Genero: Femenino
Altura: 1,67 m
Peso: 61.24 kg
Ocupación: Miembro de la Orden Kinkou

Asesina

Jugadora de Fútbol (Skin)

Enfermera (Skin)

Miembro de la Luna de Sangre (Skin)

Cazadora (Skin)

Cocinera (Skin)

Arma: Kama

Kunai

Bombas de Humo

Shuriken

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Historias Antiguas

Akali

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Cuando Akali abandonó la orden Kinkou, definió su estilo de combate más allá de las enseñanzas de Shen. Ya no aniquila a sus enemigos con una avalancha de florituras con sus kamas; la Asesina Sigilosa de Jonia emplea escurridizas tácticas de ataque: golpea y cambia su posición constantemente, vuelve a su estado de sigilo y ataca de nuevo.

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Cuando Akali se alejó de la Orden Kinkou, terminó de definir su estilo de pelea con enseñanzas más allá de las de Shen. Al dejar atrás las técnicas de combate elegantes con florituras de kama, la Asesina Furtiva de Jonia emplea tácticas engañosas. Cambia constantemente de posición al atacar, retrocede en sigilo, y luego, ataca de nuevo.

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Biografía

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Jonia siempre ha sido una tierra de magia salvaje, habitada por gente llena de energía y con espíritu que busca convivir en armonía... aunque, a veces, este equilibro no se consigue fácilmente. En ocasiones, debe salvaguardarse.

Los Kinkou son los autodenominados guardianes del equilibrio sagrado de Jonia. Los leales acólitos de la orden recorren los reinos espirituales y materiales, median en los conflictos que surgen entre los dos y, si es necesario, intervienen por la fuerza. Entre sus filas emergió Akali, la famosa Puño de la Sombra e hija de Mayym Jhomen Tethi. Mayym y su pareja, Tahno, criaron a su hija en la orden de los Kinkou bajo el vigilante liderazgo del gran maestro Kusho, el Ojo del Crepúsculo.

Siempre que sus padres se ausentaban, otro miembro de la orden se ofrecía para convertirse en la familia interina de Akali. Kennen, el Corazón de la Tempestad, pasó muchas horas con la joven, enseñándole las técnicas del shuriken y haciendo énfasis en la velocidad y agilidad en vez de la fuerza física. Akali era una muchacha precoz y absorbía todo el conocimiento como una esponja. A todo el mundo le quedó claro que seguiría el mismo camino que sus padres. Junto a Shen, el hijo y sucesor del gran maestro, lideraría a la nueva generación dedicada a conservar el equilibrio de Jonia.

Pero el equilibrio puede ser fugaz. La orden se dividió.

Un acólito errante llamado Zed regresó, se enfrentó a Kusho y le arrebató el poder en un enfrentamiento sangriento. Akali huyó hacia las montañas orientales junto a Mayym, Shen, Kennen y unos pocos acólitos más. Por desgracia, Tahno no se encontraba entre ellos.

Zed estaba a punto de completar la transformación de los Kinkou en la despiadada Orden de la Sombra. Shen, como nuevo Ojo del Crepúsculo, trató de reconstruir lo que se había perdido. Pretendían recuperar las tres filosofías fundamentales de los Kinkou: la imparcialidad pura de vigilar las estrellas, la transmisión de la justicia al cazar el sol y la eliminación del desequilibrio mediante la doctrina de podar el árbol. Aunque eran pocos, entrenaron a neófitos para aumentar y restaurar sus filas.

Cuando Akali alcanzó la mayoría de edad al cumplir catorce años, inició formalmente su entrenamiento Kinkou con la determinación de suceder a su madre como nuevo Puño de la Sombra.

Era una luchadora prodigiosa que llegó a dominar el manejo del kama y el kunai: una hoz de mano y una daga arrojadiza. Aunque no poseía las habilidades mágicas de muchos de sus compañeros acólitos, les demostró que era digna del título y, con el tiempo, su madre pasó a un segundo plano para entrenar a los neófitos más jóvenes.

Aun así, el alma de Akali no era capaz de encontrar la paz, y sus ojos seguían vigilantes. Aunque los Kinkou y la Orden de la Sombra habían llegado a un acuerdo incómodo a raíz de la invasión noxiana de Jonia, ella veía el continuo sufrimiento que padecía su tierra natal. Se cuestionó si realmente estaban cumpliendo con su obligación. Podar el árbol se concibió para eliminar a aquellos que amenazaran el equilibrio sagrado... pero Shen siempre pedía moderación.

La estaba conteniendo. Puede que la meditación y los mantras calmaran su espíritu, pero estas simplezas no derrotarían a sus adversarios. La precocidad propia de su juventud se convirtió en una abierta desobediencia. Discutió con Shen, lo desafió y eliminó a los enemigos de Jonia a su manera.

Ante toda la orden, denunció la impotencia de los Kinkou, ya que todos los discursos sobre equilibrio espiritual y paciencia apenas habían producido resultados. Los jonios estaban muriendo en el reino material, y ese sería el reino que defendería Akali. La entrenaron para que fuera una asesina, así que decidió actuar de forma consecuente. Ya no necesitaba a la orden.

Shen la dejó marchar sin oposición, ya que sabía que era un camino que Akali debía recorrer a solas. Quizá ese camino la traería de vuelta algún día, pero sería ella quien lo decidiría.

"Si pareces peligroso, más te vale serlo".

~ Akali

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Jonia siempre ha sido una tierra de magia salvaje, llena de gente enérgica y espíritus poderosos buscando vivir en armonía. Pero, algunas veces, este pacífico equilibrio no resulta sencillo. De vez en cuando necesita mantenerse bajo control.

Los Kinkou son los guardianes autoproclamados del sagrado balance jonio. Los acólitos leales de la orden deambulan en los reinos materiales y espirituales, mediando los conflictos entre ellos, solo haciendo uso de la fuerza cuando es estrictamente necesario. Nacida entre sus filas se encontraba Akali, hija de Mayym Jhomen Tethi, la prestigiosa Puño de la Sombra. Mayym y su pareja, Tahno, criaron a su hija dentro de la Orden Kinkou bajo el atento liderazgo del gran maestro Kusho, el Ojo del Crepúsculo.

Cada vez que sus padres se ausentaban, otros miembros de la orden asumían el papel de familia sustituta para Akali. Kennen, el Corazón de la Tempestad, pasó muchas horas con la joven, enseñándole técnicas y destacando la velocidad y la agilidad sobre la fuerza. Akali era una chica precoz y absorbía todo el conocimiento como una esponja. Para todos era muy evidente que ella seguiría el camino de sus padres, junto con Shen, el hijo del gran maestro y sucesor designado. Ambos liderarían una nueva generación dedicada a preservar el balance en Jonia.

Pero el balance puede ser efímero. La orden se vio dividida.

Zed, un acólito descarriado, volvió y se enfrentó violentamente a Kusho, arrebatándole el poder en un sangriento golpe de estado. Akali huyó hacia las montañas del este junto con Mayym, Shen, Kennen y algunos acólitos más. Por desgracia, Tahno no era uno de ellos.

La transformación de los Kinkou en la despiadada Orden de la Sombra, provocada por Zed, estaba casi completa. Pero, como el nuevo Ojo del Crepúsculo, Shen pretendía reconstruir lo que se había perdido. Retomarían las tres filosofías fundamentales de los Kinkou: la imparcialidad pura de Observar las Estrellas, la promulgación del criterio al Recorrer el Sol, y la eliminación del desequilibrio al Podar el Árbol. Pese a que ahora eran pocos miembros, entrenarían a neófitos para restaurar e incrementar sus números.

Cuando Akali alcanzó la edad de catorce años, inició formalmente su entrenamiento Kinkou, determinada a ser la sucesora de su madre y adoptar el título de Puño de la Sombra.

Era una luchadora portentosa y logró dominar el kama, una hoz de mano, y el kunai, una daga arrojadiza. Aunque no poseía las habilidades mágicas de sus compañeros acólitos, demostró ser digna del título, lo cual, con el tiempo, le permitió a su madre dimitir y entrenar a los jóvenes neófitos.

Pero el alma de Akali era incansable y sus ojos estaban abiertos. Si bien los Kinkou y la Orden de la Sombra habían llegado a un inquietante acuerdo a raíz de la invasión noxiana en Jonia, ella podía ver que su tierra natal seguía sufriendo. Akali se cuestionó si verdaderamente estaban cumpliendo con su propósito. Podar el Árbol suponía eliminar a aquellos que atentaran contra el balance sagrado... pero Shen siempre instaba a la moderación.

Él la refrenaba. Todos los mantras y las meditaciones tranquilizaban su espíritu, pero esas trivialidades no conseguirían derrotar a sus adversarios. Su precocidad juvenil resultó en completa desobediencia. Discutió con Shen, lo desafió y acabó con los enemigos de Jonia a su propia manera.

Delante de toda la orden, declaró la incapacidad de los Kinkou, alegando que su discurso de balance espiritual y paciencia no bastaban. Los jonios estaban muriendo en el reino material y ese sería el reino al que Akali defendería. Ella había recibido entrenamiento como asesina. Iba a ser una asesina. Ya no necesitaba a la orden.

Shen la dejó ir sin enfrentarla, sabiendo que este era un camino que Akali debía recorrer por su cuenta. Probablemente ese camino la traería de vuelta algún día, pero eso tendría que decidirlo ella.

Si pareces peligroso, más vale que lo seas.

~ Akali

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