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Annie Hastur
Titulo: Hija de la Oscuridad/la Hija de la Oscuridad
Afiliación: Bien
Lugar de Nacimiento: Tierras Voodoo
Familia: Tibbers (Oso de peluche)
Atributo Principal: Mago
Rewardicons rp: 260
Datos del Campeón
Especie: Humana
Voz Original: Cristina Ulloa
Doblaje Latino: Mariana Toledo

Liliana Barba

Doblaje Español: Conchi López
Color de Pelo: Rojo
Color de Ojos: Verdes
Genero: Femenino
Altura: 1,14 m
Peso: 22.78 kg
Ocupación: Orden Gris
Arma: Tibbers

Ver Annie: Origenes

Biografía

Los últimos años de Boram Darkwill en el trono fueron una época de gran incertidumbre para Noxus, y muchos con aptitudes para la magia abandonaron la capital por la relativa paz de las provincias. Gregori el Gris y su esposa, una bruja llamada Amoline, prefirieron demostrar su fortaleza noxiana viajando a las tierras fronterizas en lugar de participar en las intrigas políticas de las casas nobles.

La joven pareja reclamó un pedazo de tierra al norte, más allá de las montañas Puntahierro, y terminaron su pequeño hogar justo antes del invierno y la llegada de su primer bebé. Durante su viaje, los relatos de otros colonos sobre los grandes osos feroces que antes vagaron por el territorio cautivaron a Amoline; la muchacha, ya con el embarazo muy avanzado, pasaba el tiempo sentada junto a la chimenea, creando versiones de juguete de criaturas protectoras. Justo cuando terminaba de coser el último ojo de botón del oso de peluche, le sobrevinieron los dolores del parto. Gregori comentaría más tarde que su hija estaba ansiosa por jugar con su nuevo peluche, pues fue en ese hogar caldeado por las brasas donde Amoline trajo a Annie al mundo.

Cuando Annie aún era pequeña, ella y su padre enfermaron. Al caer la noche, Annie comenzó a arder de fiebre y se puso tan caliente que su madre ya no podía cogerla en brazos. Amoline estaba tan desesperada que decidió ir a coger agua helada de un río cercano. A la mañana siguiente, Gregori se despertó débil y mareado por la enfermedad. En la cuna, Annie jugaba ya sana con su oso de peluche Tibbers, pero Amoline había desaparecido.

Ingenuamente, Annie creía que, algún día, su madre volvería. Gregori a menudo encontraba a la niña sentada en la mecedora de su madre cerca de la chimenea, abrazando a Tibbers y mirando al fuego crepitante, donde Gregori juraría que antes no había habido más que cenizas frías. Él atribuía estos lapsus a la carga de criar a una niña él solo.

Pasaron los años y llegaron más colonos a la región. Con el tiempo, Gregori conoció a Leanna, una mujer que buscaba una nueva vida fuera de la capital con su propia hija, Daisy.

Annie estaba ansiosa por tener a alguien con quien jugar, pero al haber crecido consentida por las indulgencias de ser hija única, le costó aclimatarse a su nueva familia adoptiva. Cada vez que el ardiente temperamento de Annie estallaba, Leanna rápidamente se ponía del lado de su propia hija, preocupada. Le tocó a Gregori mantener una paz incómoda entre los tres.

Al no estar acostumbrada a los peligros de las tierras fronterizas, los juegos de Daisy terminaron en catástrofe para la familia. Leanna, por supuesto, culpó a Annie por la pérdida de su hija, enfocando su rabia y dolor en la posesión más preciada de su hijastra: Tibbers. Annie se horrorizó al ver que el último recuerdo físico de su madre estaba en peligro. El terror de la niña se convirtió en una ira desenfrenada, liberando su latente y poderosa piromancia, y el oso de peluche cobró vida en una vorágine de fuego protector.

Cuando las llamas se apagaron y el remolino de cenizas se asentó, Annie quedó huérfana y sola.

Pensando que la mayoría de los adultos de la ciudad son como su madrastra, Annie se ha quedado en las zonas más salvajes de su tierra natal. A veces se vale de su irresistible y adorable apariencia para ser acogida por alguna familia pionera el tiempo suficiente para que le den ropa nueva y comida caliente. No obstante, el fuego y la muerte aguardan a cualquiera lo suficientemente estúpido como para intentar separar a Annie de su oso de peluche.

Protegida por Tibbers, Annie vaga por los oscuros bosques de Noxus ajena al peligro y a los riesgos que conlleva un poder descontrolado como el suyo. Un día espera poder encontrar a alguien como ella con quien jugar.

"Nunca juego con cerillas". ~ Annie

Los últimos años en el trono de Boram Darkwill fueron tiempos de gran incertidumbre en Noxus, y muchos de los que tenían aptitudes mágicas abandonaron la capital para encontrar una paz relativa en las regiones distantes. Gregori el Gris y su esposa, una bruja llamada Amoline, preferían demostrar su fuerza noxiana dominando las fronteras, en vez de participar en las intrigas políticas de las casas señoriales.

La joven pareja se adueñó de un pequeño territorio más allá de las Montañas de Hierro en el norte, donde que lograron construir su pequeño hogar justo antes del invierno y de la llegada de su primogénito. Durante su travesía, los relatos de otros colonos sobre los grandes osos de las sombras que alguna vez habitaron esas tierras habían cautivado a Amoline, quien con un embarazo avanzado pasaba el tiempo sentada cerca del fuego, creando una versión de juguete de aquellas criaturas protectoras. Justo cuando terminó de coser el último ojo de botón del oso de peluche, entró en labor de parto. Gregori aseguraba que su hija estaba ansiosa por jugar con su nuevo juguete, así que fue precisamente ahí, junto a la ardiente chimenea, que Amoline trajo a Annie al mundo.

Cuando Annie aún era un bebé, ella y su padre cayeron enfermos. Conforme anochecía, Annie comenzó a arder en fiebre, alcanzando tal temperatura que su madre no podía tenerla más en sus brazos. Desesperada, Amoline partió en busca de agua helada al lago más cercano. Gregori se despertó a la mañana siguiente, débil y aturdido por la enfermedad. En la cuna se encontraba Annie, jugando completamente curada con su osito de peluche Tibbers, pero Amoline se había ido.

Con ingenuidad, Annie creía que su madre volvería algún día. A menudo, Gregori encontraba a la niña sentada en la silla mecedora de su madre cerca de la chimenea, abrazando a Tibbers mientras observaba absorta el crepitar del fuego, donde él estaba convencido de que solo quedaban cenizas frías. No obstante, atribuyó estos pensamientos a la carga de criar a un hijo solo.

Los años pasaron y más colonos llegaron a la región. A su debido tiempo, Gregori conoció a Leanna, una mujer que buscaba una nueva vida fuera de la capital con su hija pequeña, Daisy.

Annie estaba ansiosa por tener una compañera de juegos, pero era caprichosa al haberse criado como hija única, así que lograr adaptarse a su nueva familia le resultó una tarea difícil. Cada vez que el temperamento feroz de Annie emergía, Leanna se molestaba y su primera reacción era mostrar preferencia a su propia hija. Era labor de Gregori mantener una paz incómoda entre las tres.

Al desconocer los peligros de las salvajes fronteras, los juegos de Daisy terminaron en una tragedia familiar. Y como era de esperarse, Leanna culpó a Annie por la pérdida de su hija, concentrando toda su furia y dolor en la posesión más valiosa de su hijastra: Tibbers. Annie se horrorizó al sentir que el último recuerdo material de su madre estaba bajo amenaza. El terror de la niña se convirtió en una furia desenfrenada que la hizo desatar sus poderes latentes de piromancia y dotar de vida a su oso de peluche en una vorágine de fuego protector.

Para cuando las llamas cesaron y la espiral de cenizas se detuvo, Annie se había quedado sola y huérfana.

Bajo la creencia de que la mayoría de los adultos de la ciudad serían como su madrastra, Annie permaneció en las zonas más salvajes de su tierra natal. De vez en cuando, utiliza su apariencia adorable y encantadora para ser acogida por alguna familia de pioneros el tiempo suficiente para obtener nuevas vestimentas y una comida caliente. Sin embargo, el fuego y la muerte esperan a los ingenuos que intenten separar a Annie de su oso de peluche.

Protegida por Tibbers, ella deambula entre los bosques oscuros de Noxus, ignorando el peligro y también el riesgo que representa para otros su propio poder descontrolado, con la esperanza de algún día encontrar a alguien con quien jugar.

Yo nunca juego con cerillos. ~ Annie

1° Historia

En la época inmediatamente anterior a la Liga, en la siniestra ciudad estado de Noxus había quien no aceptaba las maldades perpetradas por el Alto Mando. Este acababa de sofocar un intento de golpe de estado por parte del autoproclamado príncipe heredero Raschallion y se habían empezado a aplicar medidas severas contra cualquier movimiento que actuara en contra del nuevo gobierno. La Orden Gris, un grupo de marginados políticos y sociales, pretendía dejar en paz a sus vecinos y dedicarse a la búsqueda de oscuros conocimientos arcanos. Los líderes de esta sociedad de parias eran un matrimonio: Gregori Hastur, el Brujo Gris, y su esposa Amoline, la Bruja de las Sombras. Juntos encabezaron el éxodo de los magos y otros intelectuales de Noxus. Sus seguidores volvieron a asentarse al otro lado de la Gran Barrera, en la cuenca norte de las inhóspitas Tierras del Vudú. Aunque en ocasiones sobrevivir suponía un verdadero desafío, la colonia de la Orden Gris logró prosperar en un territorio donde muchos otros hubieran fracasado.

Algunos años después del éxodo, Gregori y Amoline tuvieron una hija: Annie. Sus padres no tardaron mucho en darse cuenta de que había algo especial en ella. Con sólo dos años, Annie hechizó milagrosamente a un oso de las sombras, un feroz morador de los bosques petrificados a las afueras de la colonia, convirtiéndolo en su mascota. Tibbers permanece todavía a su lado, a menudo transformado en un muñeco de peluche para que Annie pueda llevarlo como si de un juguete se tratara. La combinación de su linaje y de la oscura magia de su lugar de nacimiento le ha proporcionado un tremendo poder arcano. Aquella niña es hoy una de las campeonas más solicitadas de la Liga de Leyendas, incluso por parte de la ciudad estado que hubiera desterrado a sus padres de no haber huido estos de antemano.

Annie podría convertirse en una de las campeonas más poderosas que jamás haya luchado en un Campo de la Justicia. Me aterra pensar en el tremendo poder que tendrá cuando sea mayor.

-- Alto Consejero Kiersta Mandrake.

2° Historia

En la siniestra ciudad estado de Noxus siempre ha habido quienes no estaban de acuerdo con las maldades perpetradas por el Alto Mando. Este acababa de sofocar un intento de golpe de estado por parte del autoproclamado príncipe heredero Raschallion y se habían empezado a aplicar medidas severas contra cualquier movimiento que actuara en contra del nuevo gobierno. La Orden Gris, un grupo de marginados políticos y sociales, pretendía dejar en paz a sus vecinos y dedicarse a la búsqueda de oscuros conocimientos arcanos.

Los líderes de esta sociedad de parias eran un matrimonio: Gregori Hastur, el Brujo Gris, y su esposa Amoline, la Bruja de las Sombras. Juntos encabezaron el éxodo de los magos y otros intelectuales de Noxus. Sus seguidores volvieron a asentarse al otro lado de la Gran Barrera, en la cuenca norte de las inhóspitas Tierras del Vudú. Aunque en ocasiones sobrevivir suponía un verdadero desafío, la colonia de la Orden Gris logró prosperar en un territorio donde muchos otros hubieran fracasado.

Algunos años después del éxodo, Gregori y Amoline tuvieron una hija: Annie. Sus padres no tardaron mucho en darse cuenta de que había algo especial en ella. Con solo dos años, Annie hechizó milagrosamente a un oso de las sombras, un feroz morador de los bosques petrificados a las afueras de la colonia, convirtiéndolo en su mascota. Tibbers permanece todavía a su lado, a menudo transformado en un muñeco de peluche para que Annie pueda llevarlo como si de un juguete se tratara. La combinación de su linaje y de la oscura magia de su lugar de nacimiento le ha proporcionado un tremendo poder arcano.

"Nunca juego con cerillas". ~ Annie

En la siniestra ciudad estado de Noxus siempre ha habido gente que no ha estado de acuerdo con las maldades perpetradas por el Alto Mando Noxiano. Este acababa de sofocar un intento de golpe de estado por parte del autoproclamado príncipe heredero Raschallion y se habían empezado a aplicar medidas severas contra cualquier movimiento que actuara en contra del nuevo gobierno. La Orden Gris, un grupo de marginados políticos y sociales, pretendía dejar en paz a sus vecinos y dedicarse a la búsqueda de oscuros conocimientos arcanos.

Los líderes de esta sociedad de parias eran un matrimonio: Gregori Hastur, el Brujo Gris, y su esposa Amoline, la Bruja de las Sombras. Juntos encabezaron el éxodo de los magos y otros intelectuales de Noxus. Sus seguidores volvieron a asentarse al otro lado de la Gran Barrera, en la cuenca norte de las inhóspitas Tierras del Vudú. Aunque en ocasiones sobrevivir suponía un verdadero desafío, la colonia de la Orden Gris logró prosperar en un territorio donde muchos otros hubieran fracasado.

Algunos años después del éxodo, Gregori y Amoline tuvieron una hija: Annie. Sus padres no tardaron mucho en darse cuenta de que había algo especial en ella. Con solo dos años, Annie hechizó milagrosamente a un oso de las sombras, un feroz morador de los bosques petrificados a las afueras de la colonia, convirtiéndolo en su mascota. Tibbers permanece todavía a su lado, a menudo transformado en un muñeco de peluche para que Annie pueda llevarlo como si de un juguete se tratara. La combinación de su linaje y de la oscura magia de su lugar de nacimiento le ha proporcionado un tremendo poder arcano.

Yo nunca juego con cerillos. ~ Annie