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Ashe
Titulo: La Arquera de Hielo
Alias: Reina Ashe
Afiliación: Bien
Lugar de Nacimiento: Freljord
Familia: TryndamereSquare (Esposo), SejuaniSquare (Hermana del Hielo), LissandraSquare (Hermana del Hielo)
Atributo Principal: Tirador
Atributo Secundario: Soporte
Rewardicons rp: 260
Datos del Campeón
Especie: Humana, Iceborn (Descendiente)
Voz Original: Melissa Hutchison
Doblaje Latino: Cristina Hernandez
Doblaje Español: Inés Blázquez
Color de Pelo: Plateado
Color de Ojos: Azules
Genero: Femenino
Ocupación: Reina de Freljord
  • Líder de la tribu
  • PROYECTO Iniciado (Skin)
Arma: Arco de Avarosa y Flecha

Espíritu de Halcon

1°Historia

Una de las eternas favoritas entre los invocadores de la Liga de Leyendas es Ashe, la belleza freljordiana. Es descendiente directa de Avarosa, una de las tres hermanas legendarias que reclamaron el dominio de las tribus que poblaban la gélida tundra del norte de Valoran. Ashe hace gala de la inigualable maestría con el arco de sus ancestros, con lo que se ganó el título de arquera de hielo al igual que Avarosa en su día. Ashe es princesa en su tierra, aunque prefiere que los forasteros la llamen por su nombre tribal en lugar de utilizar elaboradas fórmulas de cortesía. Así y todo, en Freljord hay quien prefiere referirse a ella como la difunta arquera de hielo, pues las otras dos tribus descendientes de las Tres Hermanas son eternas enemigas de Ashe y su pueblo. Después de haber sobrevivido a más de un intento de asesinato, a Ashe le gusta conocer bien las características de los lugares que visita.

Llegó a la Academia de la Guerra al servicio de los invocadores, en busca de la influencia y el favor necesarios para llevar la paz a su reino, el cual permanece sumido en una eterna guerra civil desde Avarosa y la Época de las Tres Hermanas. Con incontables victorias en su haber, está empezado a aprovechar la influencia que ha ganado en la Liga. Corren rumores de que se ha asociado con el campeón Tryndamere fuera de los Campos de la Justicia. Pese a que considera que tales comentarios son frívolos, ahora es el centro de atención pues su éxito en la Liga podría servirle para restaurar la paz de su pueblo de una vez por todas.

Lo mejor es diseminarse. Ashe puede matar cinco pájaros de un tiro. - Tryndamere.

2° Historia

El Fréljord es el hogar de muchas tormentas de hielo sanguinarias, pero ninguna se compara al Vórtice Gélido, un remolino, torbellino de hielo que circunda el hemisferio norte. Ashe estaba dirigiendo un escuadrón de arqueros élite quienes eran sus compañeros más cercanos, cuando se encontraron atrapados en esta pesadilla invernal al final de un callejón sin salida con una tribu en guerra. Cuando volvió en sí, Ashe estaba rodeada por los cadáveres destrozados de sus amigos y enemigos por igual. Sólo la providencia divina la había librado de los fragmentos de hielo que giran, y su cabello se había vuelto del color de la tundra ártica. Ashe nunca más volvió a vestir las tradicionales Prendas Blancas de Fréljord de la Victoria.

"Es nuestro deber hablar aquí de unidad entre las ruinas de nuestro pasado. Ahora nuestro pueblo está dividido, destrozado por las iras de antaño. Hermanos y hermanas, nuestro enemigo no es nuestro vecino, nuestro enemigo es una tierra sin ley y una larga noche larga invernal. Es el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos. Mirad a vuestro alrededor, observad estos monumentos ahora marchitos por el tiempo. Cada uno es más viejo y más grandioso que nada que hayáis forjado. Estas obras pertenecen a un Fréljord unido, una tierra fracturada que podemos reparar. Desde estas ruinas, podemos iniciar una gran nación. Somos los Fréljord, y estas tierras nos pertenecen a todos"

Historia

Con cada flecha que parte de su arco encantado con hielo milenario, Ashe demuestra que es una arquera maestra. Elige a su objetivo con extremo cuidado, espera el momento justo y, entonces, ataca con poder y precisión. Con esta misma perspectiva y concentración persigue su objetivo de unir las tribus de Freljord para forjar una nación poderosa.

De niña, Ashe fue siempre una soñadora. Se maravillaba ante la colosal fortaleza abandonada de sus ancestros y pasaba horas junto al fuego escuchando los cuentos de los fabulosos campeones de Freljord. Por encima de todo le gustaba la leyenda de Avarosa, la renombrada Reina del otrora unido y magnificente pueblo de Freljord. Aunque su madre la reprendió por su insensatez, Ashe juró que se uniría a las dispersas tribus guerreras de la tundra. En el fondo sabía que si su gente se mantenía unida una vez más, alcanzarían de nuevo la grandeza.

Cuando Ashe tenía sólo quince años, su madre fue asesinada mientras estaba al mando de la tribu en una incursión temeraria. Ashe adoptó repentinamente el papel de líder y tuvo que tomar la difícil decisión de seguir su visión de la infancia en vez de buscar la venganza que ansiaba. Habló a su tribu apasionadamente en contra de las peticiones de venganza, aduciendo que había llegado la hora de abandonar los feudos de la sangre y forjar una paz duradera. Algunos de los guerreros cuestionaron su aptitud para gobernar y pronto urdieron un complot traicionero para asesinar a la joven líder.

Los asesinos atacaron cuando Ashe estaba de caza, pero su plan fue truncado por el chillido de aviso de un gran halcón. Ashe miró atrás para ver cómo se acercaban los hombres de su tribu con las espadas desenvainadas. Ashe se sintió superada así que huyó durante horas. Llegó a un territorio inexplorado, había perdido el arma durante la persecución. Cuando volvió a oír el grito del halcón, Ashe depositó sus esperanzas en la extraña criatura y la siguió hasta un claro. Allí vio al pájaro posado en un montón de piedras, un antiguo túmulo Freljord. Tras mirarla una última vez, el halcón chilló y se fue volando. Al acercarse al montículo, Ashe sintió cómo se le helaba el aliento y un escalofrío antinatural le recorrió el cuerpo. La piedra situada en la parte superior del túmulo estaba marcada con una sola runa: Avarosa.

Los asesinos irrumpieron en el claro. Ashe levantó la piedra rúnica del túmulo para defenderse y apareció algo que estaba oculto: un arco ornamentado tallado en hielo. Lo cogió y gritó de dolor cuando se le formó hielo en los dedos al arrancarlo de su lugar de descanso. El frío que fluyó por el arma encantada hasta Ashe despertó el gran poder latente en su interior.

Ashe se giró para enfrentarse a los asesinos. Levantó el arco y, por puro instinto, hizo que se formaran flechas de hielo puro a partir del aire frío y cortante. Con una sola descarga congelada acabó con la insurrección. Recolocó con cuidado la piedra del túmulo, dio gracias a Avarosa por su regalo y volvió a casa. La tribu de Ashe interpretó al instante el arma legendaria que portaba la arquera como una bendición de la antigua reina de Freljord.

Con el arco de Avarosa y su visión de unión pacífica, la tribu de Ashe pronto prosperó y se convirtió en la más grande de Freljord. Ahora conocidos como los discípulos de Avarosa, permanecen juntos bajo la creencia de que Freljord unido volverá a convertirse en una gran nación.

"Una tribu, una gente, un Freljord". ~ Ashe

Con cada flecha que dispara su arco encantado con hielo milenario, Ashe demuestra que es una arquera maestra. Elige a su objetivo con sumo cuidado, espera el momento justo y, entonces, ataca con poder y precisión. Con esta misma perspectiva y concentración persigue su objetivo de unir las tribus del Fréljord para forjar una nación poderosa.

Desde niña, Ashe siempre fue una soñadora. Se maravillaba ante la colosal fortaleza abandonada de sus ancestros y pasaba horas junto al fuego escuchando los cuentos de los fabulosos campeones del Fréljord. Por encima de todo, le gustaba la leyenda de Avarosa, la renombrada Reina del una vez unido y magnificente pueblo del Fréljord. Aunque su madre la reprendió por su insensatez, Ashe juró que se uniría a las dispersas tribus guerreras de la tundra. En el fondo sabía que si su gente se mantenía unida una vez más, alcanzarían de nuevo la grandeza.

Cuando Ashe tenía sólo quince años, su madre fue asesinada mientras lideraba la tribu en una incursión temeraria. Ashe adoptó repentinamente el papel de líder y tuvo que tomar la difícil decisión de seguir su visión de la infancia en lugar de buscar la venganza que ansiaba. Habló a su tribu apasionadamente en contra de las peticiones de venganza, aduciendo que había llegado el momento de abandonar los feudos de la sangre y forjar una paz duradera. Algunos de los guerreros cuestionaron su aptitud para gobernar y pronto urdieron un complot traicionero para asesinar a la joven líder.

Los asesinos atacaron cuando Ashe estaba de caza, pero su plan se estropeó por el chillido de aviso de un gran halcón. Ashe miró hacia atrás para ver cómo se acercaban los hombres de su tribu con las espadas desenfundadas. Ashe se sintió superada así que huyó durante horas. Llegó a un territorio inexplorado, había perdido el arma en la persecución. Cuando volvió a oír el grito del halcón, Ashe depositó sus esperanzas en la extraña criatura y la siguió hasta un claro. Allí vio al pájaro posado en una pila de piedras, un antiguo túmulo del Fréljord. Tras mirarla una última vez, el halcón chilló y se fue volando. Al acercarse al montículo, Ashe sintió que su aliento se helaba y un escalofrío antinatural le recorrió el cuerpo. La piedra ubicada en la parte superior del túmulo estaba marcada con una sola runa: Avarosa.

Los asesinos irrumpieron en el claro. Ashe levantó la piedra rúnica del túmulo para defenderse y apareció algo que estaba oculto: un arco ornamentado tallado en hielo. Lo tomó y gritó de dolor cuando se le formó hielo en los dedos al arrancarlo de su lugar de descanso. El frío que fluyó por el arma encantada hasta Ashe despertó el gran poder latente en su interior.

Ashe se dio vuelta para enfrentar a los asesinos. Desenfundó el arco y por puro instinto, hizo que se formaran flechas de hielo puro a partir del aire frío y cortante. Con una sola descarga congelada terminó con la insurrección. Volvió a colocar con cuidado la piedra del túmulo, dio gracias a Avarosa por su regalo y volvió a casa. La tribu de Ashe interpretó al instante el arma legendaria que portaba la arquera como una bendición de la antigua reina del Fréljord.

Con el arco de Avarosa y su visión de unión pacífica, la tribu de Ashe pronto prosperó y se convirtió en la más grande del Fréljord. Ahora conocidos como los Avarosan, permanecen juntos bajo la convicción de que el Fréljord unido volverá a ser una gran nación.

Una tribu, una gente, un Fréljord. ~ Ashe